El día a día visto desde dentro

A veces es difícil saber lo que uno quiere o lo que uno busca, pero desde que llegué  a Canadá, supe que este lugar iba a ser diferente. Son muchas cosas las que se te pasan por la cabeza: por qué? será algo transitorio? qué es lo que quieres conseguir? cómo lo vas a hacer?

Intentar darle forma a tu vida con un objetivo a más largo plazo de los que acostumbras,  gestionar de una forma coherente todo lo que tienes que hacer en tu día a día, e intentar controlar todo el batiburrillo de sentimientos que tienes en torno a un montón de temas diferentes, hay veces que se hace un poco cuesta arriba, y más cuando eres una persona a la que le gusta tener todo bajo control. Mientras tanto, y a la vez que todo eso sucede, también te miras a ti misma y piensas que no todo pueden ser preocupaciones, que respires, y que hagas hueco entre todo ese caos para las cosas que a ti te gustan y te hacen feliz en el día a día.

Y es que es verdad, al final las cosas van a salir, de una manera o de otra, pero si no miras tú por ti, nadie más lo va a hacer, así que he decidido que primero voy a ser yo, y luego todo lo demás.

Lo peor y más difícil de controlar son los miedos. Miedo a lo desconocido, miedo al fracaso, miedo a sentirte solo, miedo a equivocarte y a otro montón de cosas más. Así que en ello estamos. Yo, mi mente, y mi batiburrillo de sentimientos.

Forma parte de mí querer hacer muchas cosas, llegar a muchos sitios y cumplir muchos objetivos, y el ansia de quererlo  todo “ya” es lo que me mata, pero también es lo que me hace moverme, lo que me ha traído hasta donde estoy, y lo que siempre me hace seguir buscando algo más.

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